domingo, 4 de diciembre de 2011

KP

Dicen que soy un tipo complicado pero con requerimientos muy simples, hoy me río más y reniego menos por aquí, por allá, por mañana, por hoy, por todo espacio, por todo tiempo. Dejé a Sabina cuando me presentaste a Johansen. Decidí por vigésima vez no manejar más, no juego al fútbol, quiero ir al gimnasio, odio las clínicas, pero lo dejaré para después. Ahora aprendí a ensayar, amo la trama más que el desenlace y aunque sigo siendo adicto a dejar cosas al azar busco el equilibrio, escribo mucho más.

Tengo ganas de escribirte, por eso volví en mi memoria hasta la posada del ángel para buscar un motivo y una excusa. Tengo ganas de pensarte y cree un sueño que te sueña mientras tus ojos van dejando versos atrás de la soledad y me ofrecen si entenderlo una felicidad anticipada.

He decido inventar una historia para mostrarte con entusiasmo infantil la canción que me trajo hasta ti:

Hoy desperté pensando en lo increíble que puede ser cuando sientes a un sueño tan real. Desde mi cama y durante 4 horas discutí con mi conciencia por dejarse llevar por ti. Reflexionaba en lo fácil que cedo a tus encantos, y es que mientras tus ojos rompen el silencio, elimino aquellos recuerdos que perturban el equilibrio nervioso. He abandonado la búsqueda de aquella mitad perdida en la división de donde sobran los motivos. Hoy tengo una cuestionable acusación y es que aunque quiero gritar solo puedo susurrar todas las cosas que me gustan de ti, que tienen tu cara, que tienen tus palabras.

Me ilusiona haberte conocido, extraño tu mirada y aun odiando los celulares, no te paro de llamar. Vuelas de contratos inmobiliarios a conversaciones diplomáticas asientos contables a cuentas diferidas mientras yo escribo para ti, preparo otro café y empiezo a decantar esa mañana gris con tu personalidad enigmática y encantadora. Siempre descubro una estrella cargada con muchas flores que me hacen bien, corrección, quiero que sepas cuanto me haces bien, me haces bien.

Yo soñé ese camino infinito en el que me quiero perder, Yo soñé ese prado de rosas inquietas, Yo encontré en el medio a la mujer perfecta. Eres la mujer perfecta que no coquetea con la mirada, aunque pueda fulminarme con ella, que me lleva a donde las nubes son de crema chantillí y donde el cielo tiene tu perfil.

Eres la combinación perfecta de inteligente y sexy, casi como la combinación de suerte y fortaleza. Cuando aparece la suerte tienes que tener fortaleza para seguirla y hay que tener fortaleza para esperar la suerte. Tómalo de esta forma que es como lo pienso: la perfección es una fantasía subjetiva que se convierte en objetiva cuando reconoces los errores de la otra persona y la adoras por ello, por ser como es simple, sincera, de sonrisa leve y tacto suave. Eso hace la perfección en el alma. No te digo que no se pueda cometer errores, pero es justamente ese detalle cuando los errores también son adorables que la inspiración aflora.

Eres una suma de virtudes acompañada de la gracia de una princesa. Tienes la bendición de tener unos ojos que traspasan a cualquiera, la integridad de la razón, la gracia de una diosa a la que no se puede dejar de ver. Tu lógica permite volar en una fracción de segundo de la razón a la ilusión. Basta tu sencillez para demostrar tu sinceridad, y aunque intentas ocultar tus encantos todos se rinden con tu ángel.

Las delicadas figuras de tu rostro te hacen atractiva y tu delgada silueta es como el reflejo de la luna en tus ojos, terriblemente perturbadora pero apasionante. Impresionantemente linda, con tu agudeza e inteligencia para decidir lo que te conviene, dispuesta a escuchar y sutil en tus reacciones. Ingeniosa y perspicaz para saber cuándo te mienten, y tu canción esconde poesía aflatada por la belleza de un cabello lacio teñido de azabache…

Los 06/11 son especiales.

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