domingo, 11 de diciembre de 2011

de inspiración

Insomnio es una palabra que la caracteriza. Suele ser la nicotina que estimula a las neuronas que despiden cafeína de elocuencia y abstracción. Me gusta cómo piensa y más como escribe. El humor ácido que expide me recuerda que no hay mejor manera de afrontar los problemas que reírnos de ellos.

Su significación distinta de la vida y las personas, su manera tan sutil para expresarse y decir las cosas hirientes disfrazadas en una original composición. Frases incoherentes o anexadas a algún pensamiento inconsciente, que causan sorpresa y alegría, declaraciones con atrevimiento y alevosía que permiten comprender que no todo en la vida puede guiarse por la lógica y la razón.

Quizás porque permite andar feliz y sonriente sin saber ni preguntar por qué.

Tal vez porque facilita encontrar la respuesta al hastío y al aburrimiento.

O acaso porque me veo reflejado?

El punto es que se define como un trastorno del sueño, como una bonita manera de entender que enamorarse es magnífico pero estar enamorado es un desastre. Y se convierte en una manipulación, en un balance de una vida pasada, en el resumen de tu vida en una palabra y en lo que anhelas con un gesto.

Porque me compró una tormenta después de robarme el abrigo, y se convirtió en la inspiración de alguien que quiso perder el juicio. Porque ahora sé quién es la loca a quien me quiero encontrar.

Y es que aunque eres invisible veo a través de ti…

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