sábado, 5 de noviembre de 2011

La mujer perfecta

La mujer perfecta no sale en la portada de una revista aunque le sobre cualidades para ser la reina sobre la pasarella.

La mujer perfecta no necesita retratarse para saber que es preciosa, que deslumbra y que mata.

La mujer perfecta no coquetea con la mirada, aunque pueda fulminarte con ella, impenetrable, decidida, increible, bonita demás con esas ojos grandes y maravillosos.

La mujer perfecta es tan discreta que convierte cada instante en un momento insuperable, imperturbable a los sentidos.

La mujer perfecta tiene una sonrisa leve, tacto suave, manos de seda y una genial estabilidad. Cualidades diferentes que demuestran que la perfección no es una fantasía subjetiva, sino que sus gestos, su amor, su don y su ángel rompen los esquemas de cualquier realidad objetiva.

La mujer perfecta te enseña que la perfección solo se logra cuando no se busca y que no es posible describir físicamente ni en su comportamiento al amor, pero se logra cuando eres feliz y haces feliz a la persona que está a tu lado.

La mujer perfecta es tan frágil y franca que te invita a soñar y se convierte en la estrella que ves por las noches en medio de un palacio de cristal donde nunca es suficiente y los segundos duran un momento más cada hora haciendolos hermosamente interminables.

La mujer perfecta es aquella mujer que está dispuesta a ayudarte sin esperar nada a cambio, que está pendiente de ti, que se procupa por tu salud, que no le importa acompañarte a la clínica y no dejarte hasta tener la certeza de que te recuperarás.

La mujer perfecta puede generar una discusión porque tiene la convicción que es por tu bien y no le importa que no le agradescas por las mil y un cosas en que te apoya.

La mujer perfecta te da siempre su apoyo, te escucha y además da los mejores consejos.

La mujer perfecta hace que la vida sea más facil y llevadera, que los sueños se vuelvan alcanzables, que la razón y el sentimiento se fusionen y aunque no encuentre la palabras exactas cuando estoy frente a ella, la calma, la prisa, el llanto y la risa son ingrávidos y eliminan la duda, renuevan el motivo para despertar y sentirse vivo.

La mujer perfecta existe, es real, ilumina mis mañanas y cuida mis sueños por las noches.

La mujer perfecta aun no sabe que lo es... pero la amo.
(KPOU).

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